El acoso sexual es una realidad y existe en las empresas. Podemos decidir entre verlo o ignorarlo.

Contenido publicado originalmente en El Tiempo

En Colombia, la prevención del acoso sexual está entre las acciones que se consideran más importantes para lograr la igualdad entre mujeres y hombres, según un reporte de la encuestadora Ipsos el año pasado. Esto se debe a que este es también uno de los tres problemas más importantes que enfrentan las mujeres en el país y esta es una observación que viene tanto de mujeres como de hombres. En este contexto, es una urgencia y una oportunidad abordar este tema y de eso justamente se trata Elsa: una herramienta digital financiada por el BID y desarrollada por GenderLab para construir espacios laborales sin acoso. Esta herramienta digital se implementa en Colombia con el respaldo de la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer y en alianza con las cámaras de comercio, la Andi y las empresas privadas.

El acoso sexual laboral no es un tema de las mujeres, es un tema de las organizaciones. Trae consigo costos empresariales que están invisibilizados. Las estrategias tradicionales para hacerle frente, como son las capacitaciones que se limitan a replicar lo que dice la ley, han probado ser ineficaces.

Tenemos que ser creativos e innovar si queremos eliminar el acoso sexual

Hoy la tecnología nos da la oportunidad de hacer cosas nuevas y efectivas y esto es lo que hace Elsa: poner la innovación y la tecnología al servicio de la igualdad.

Elsa es una herramienta con enfoque de género que cuestiona las normas socioculturales que están en la base del acoso sexual. Ha sido creada por y para las empresas y constituye una apuesta clara por el ‘big data’ y la inteligencia artificial como estrategias innovadoras para prevenir el acoso sexual. El foco está en el impacto real que las acciones de prevención puedan tener en las personas, especialmente en las mujeres que son las principales afectadas con el acoso sexual.

Elsa hace diagnósticos participativos, planes de acción diseñados con inteligencia artificial a la medida de cada organización y pone a disposición materiales y herramientas novedosas para su implementación. Además, Elsa mide tres indicadores claves: tolerancia, prevalencia y confianza. El indicador de tolerancia explora lo que piensa el personal sobre una serie de situaciones que pueden presentarse en el trabajo. Por su parte, el índice de prevalencia se construye tanto sobre la base de las conductas identificadas por las víctimas como por los testigos, permitiendo identificar las categorías y tipos de manifestaciones más comunes en las organizaciones. Finalmente, bajo la categoría de ‘confianza’ se mide la percepción que tiene el personal sobre el compromiso de la empresa o institución frente al acoso sexual.

El acoso sexual es, hoy por hoy, una realidad y existe en nuestras organizaciones. Podemos decidir entre verlo o ignorarlo. Si optamos por verlo, podremos generar o mejorar culturas empresariales de respeto y seguridad. Si lo ignoramos, seguiremos cargando con los costos que el acoso significa para las víctimas y la empresa en general. Es nuestra decisión.