El acoso sexual no es un problema de naturaleza sexual sino de poder y está directamente relacionado con los roles que se atribuyen a mujeres y a hombres. Por eso, para terminar con el acoso sexual se requiere ir mucho más allá de sólo sancionar a los acosadores individualmente. Se requiere reconocer el acoso como un problema estructural.

En menos de cuatro meses hemos conocido al menos tres casos deacoso sexual que involucran directamente a distintos miembros del Congreso. Moisés Mamani y Luis López Vilela ya están suspendidos por 120 días, y el siguiente parece que será Yonhy Lescano. Tanto Mamani como López Vilela fueron acusados de tocamientos indebidos. El primero tocó por detrás a una tripulante de cabina de Latam que estaba en pleno cumplimiento de funciones, mientras que el segundo lo fue por darle un masaje en el cuello no deseado a otra congresista. Por su parte, a Lescano se le acusa de acoso sexual por el contenido de los mensajes de texto que en distintas ocasiones le envió a una periodista. Hay un caso adicional, el del periodista César Rojas Vidarte de Manifiesto contra la congresista Marisa Glave, situación que la llevó a solicitar ante el Poder Judicial y a exigir en el Congreso el cumplimiento de la orden de alejamiento dictada a su favor.

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