“Estamos tan lejos de la igualdad de género que ni siquiera en una situación de emergencia nacional pudimos hacer algo distinto”.

[Imagen: Un grupo de mujeres hace cola en los exteriores de un mercado en el distrito de Jesús María, el pasado martes. (Alessandro Currarino / GEC)]

Hace una semana y media, el Perú asignó días específicos para que mujeres y varones puedan salir a hacer las compras y los trámites bancarios. Tres días para mujeres, tres días para varones. Hoy hemos dado marcha atrás. Todavía no conocemos el impacto. Sabemos esencialmente lo que nos ha mostrado la prensa. Aglomeración y desorden en los días de mujeres. Desorientación en la compra en los días de varones. En el medio de todo esto, restricciones adicionales en Semana Santa. Pero más allá de las imágenes que vimos, lo cierto es que no sabemos si el pico y género estaba funcionando. Esfuerzos recientes de Hugo Ñopo y Nelly Luna Amancio de Grade y Ojo Público buscan una respuesta a través del análisis de los reportes de movilidad difundidos por Google.

El género como criterio de política pública ya se había usado en el Perú como parte de las acciones de contención del COVID-19. Se hizo al establecer que serían esencialmente las mujeres quienes irían a cobrar el bono de S/380. Y esto no es nuevo. Esta es una práctica que viene de los programas de transferencias condicionadas. El programa Juntos en el Perú es un ejemplo, y hay una serie de experiencias similares paralelas en otros países. ¿Por qué el bono se entrega a las mujeres? Porque las mujeres muestran mayor tendencia a invertir los ingresos en beneficio de las personas que integran el núcleo familiar.

Continúa leyendo el artículo en la página web de El Comercio.