Los CEO deben considerar una perspectiva de género al momento de aplicar el teletrabajo en sus organizaciones, dado que la cuarentena afecta más a las mujeres que trabajan y realizan labores del hogar.

Las medidas adoptadas para luchar contra el Covid-19 tienen implicancias particulares para las mujeres. Si no se tienen en cuenta, éstas pueden impactar negativamente en los resultados de las estrategias de respuesta a la crisis, tanto de las empresas como del gobierno. Por ejemplo, en la aplicación del pico y género falló, entre otras cosas, la subestimación de los roles tradicionales de género. El Gobierno no lo vio. ¿Lo están viendo las empresas? ¿Cómo pueden repensar su respuesta al Covid-19 con una perspectiva de género?

Hoy la vida familiar y laboral están más entrelazadas que nunca. Las mujeres son las principales encargadas de las tareas del cuidado: ya antes del Covid-19 le dedicaban 18 horas más a la semana que los hombres, según las últimas cifras recogidas por el INEI en el 2010. Esta brecha se hace aún más profunda en el escenario actual. A esto se suma la educación en casa, el trabajo remoto, y la distribución de recursos como computadora e Internet.

Los empleadores necesitan ser conscientes de las facilidades de los miembros de su equipo, más allá de verificar el acceso a recursos. Significa preguntar por retos específicos, hablar de las tareas de cuidado, saber las mejores y peores horas para tener reuniones virtuales, y asegurarse de que todos tengan la posibilidad real de participar en ellas. Y para los líderes hombres, significa dar el ejemplo y mostrar cómo ellos también asumen las tareas de cuidado.

Por otro lado, el riesgo de sufrir algún tipo de violencia doméstica aumenta para las colaboradoras. Recae en los líderes de las empresas asegurarse de que todo el personal tenga información sobre las líneas de ayuda. Y monitorear los casos ya conocidos antes de la cuarentena. En cuanto a la violencia laboral, es necesario reiterar los canales de denuncia. Este tipo de violencia, antes de cesar, puede que haya cambiado sus formas. Por ejemplo, puede haber pasado de acercamientos corporales a recurrentes mensajes por WhatsApp.

Una de las medidas más importantes en esta coyuntura es incluir a mujeres en los comités de crisis. Las distintas experiencias de vida favorecen un mejor abordaje. Por ejemplo, sabemos que la preocupación por ahorrar crece en momentos como éste. Y que son las mujeres las principales encargadas de realizar las compras. Contar con esa visión suma al rediseño de productos y estrategias. Además, la educación en casa impone retos severos en las madres y padres que hacen teletrabajo. No ser conscientes de esto puede minar la productividad laboral. Por su experiencia, son ellas las que pueden detectar mejor éstas y otras miopías del sistema.

El Covid-19 no se puede convertir en una excusa para retroceder en la lucha por la igualdad. Omitir esta perspectiva en el análisis podría hacer que las estrategias no tengan el impacto esperado, como ya sucedió con el Gobierno. No es momento de dejar de lado los esfuerzos por promover igualdad, sino todo lo contrario.

Contenido publicado originalmente en Semana Económica.