La mayoría de empresas no está gestionando con equidad de género su respuesta a la crisis sanitaria.

Contenido publicado originalmente en SemanaEconomica.com

La cuarentena impacta de manera diferenciada en el uso del tiempo de hombres y mujeres. Esto ya lo sabíamos antes del Covid-19: las mujeres le dedicaban en promedio 18 horas más a la semana que sus pares hombres a las tareas de cuidado del hogar y de los hijos o hijas. Ahora, que el hogar se ha convertido en el lugar donde se estudia, trabaja y se pasa tiempo libre, ¿qué ha pasado con esta distribución? De acuerdo a un estudio realizado por GenderLab, la situación ha empeorado. Si bien el porcentaje de hombres que asume algunas tareas aumentó, un tercio de mujeres son las que asumen la mayor parte: pasaron del 13% al 31%.

El trabajo remoto o home office hoy está bajo la lupa. Si antes era una de las expresiones máximas de flexibilidad laboral, hoy necesitamos flexibilizar la flexibilidad. Hay un cambio de paradigma. No estamos trabajando desde casa, estamos en casa intentando trabajar. Cambiar la forma en que nos aproximamos a esta realidad nos permitirá ver las preocupaciones y desafíos que hombres y mujeres enfrentan hoy en sus organizaciones. Y es que lo que pasa en casa, pasa también en el trabajo.

La productividad, ahora que nos dimos cuenta que el trabajo remoto no era lo que prometía ser, es un bien preciado en riesgo. El estudio de GenderLab encontró que hay una preocupación en los trabajadores y trabajadoras por mostrarse siempre disponibles para asumir más trabajo, aun cuando no necesariamente sea así. También les preocupa la percepción que puedan tener sus superiores sobre cómo concilian las obligaciones familiares y laborales. Si antes evitamos abordar aspectos que consideramos del ámbito privado, hoy tenemos que hacerlo de manera genuina y empática, sobre todo cuando se trata de colaboradoras mujeres. Son ellas las que están siendo más afectadas.

Este impacto diferenciado se torna incluso más evidente cuando le pedimos a las personas que identifiquen sus principales desafíos para trabajar desde casa. GenderLab encontró que para las mujeres los retos vienen dados por aspectos anímicos, la falta de un espacio para trabajar sin interrupciones y la interferencia de las responsabilidades de casa con el trabajo. Los hombres reportan también, aunque en menor medida, sentimientos de ansiedad y angustia, así como dificultad para trabajar sin interrupciones. Sin embargo, la primera respuesta de los hombres es no tener dificultades con el trabajo remoto, una realidad que casi no comparten las mujeres.

¿Cómo están gestionando las empresas el trabajo remoto con las preocupaciones y desafíos que este implica? La encuesta muestra que son pocas las que gestionan el tiempo de trabajo para acomodar las dinámicas de casa. El acompañamiento escolar de los menores, la necesidad de hacer compras de víveres en días de semana, el consultar las mejores horas para tener reuniones y el fijar límites para su inicio son acciones de escasa implementación.

Esta crisis sanitaria nos afecta a todos, pero de manera diferenciada. Si queremos gestionar con eficiencia esta crisis, necesitamos ver y abordar la diferencia.

*El estudio de GenderLab fue presentado en el evento “EQUIDAD: el reto de los sectores duros [y la amenaza del Covid-19]” el 18 de junio en un Zoom Webinar. Más información aquí.